| El Dar a Luz |
Nuestra biología, manifiesta en el ADN celular, organiza el tránsito del feto para convertirlo en recién nacido con un cuidado y una maestría absolutos. Ejecutando una tarea aparentemente imposible, transforma el sistema genital femenino en una flor que se abre. Su perfección garantiza que el tránsito se realice sin complicaciones en más del 90% de los nacimientos, hallándose al final del camino una madre y un bebé sanos y sonrientes. La biología también interviene para que nuestros instintos se apropien de nuestro cuerpo y surjan, desde el animal agazapado y voluptuoso que yace en nosotros fuerzas primigenias que “transforman a la débil mujer" en una Diosa del nacimiento y le ayudan a enfrentar el dolor, el temor, la angustia, a empujar con una energía inimaginable y absolutamente cuidadosa, para que el hijo se deslice suavemente fuera de su vientre. ![]() Aceptar que el nacimiento natural cuenta con una programación que trasciende nuestra condición humana es la razón para no intervenir. En esa forma estamos garantizando los mejores resultados para la madre y su hijo. Solo cuando se presentan complicaciones el actuar medico se convierte en una alternativa que merece ser contemplada. Intervenir en ausencia de complicaciones conduce con mucha frecuencia a desenlaces no deseados. El mas frecuente, índices de cesárea que llegan a ser en algunas clínicas hasta del 80%, Por el contrario la no intervención genera resultados sorprendentes. En Holanda donde el 30% de los nacimientos se realizan en el hogar, el índice de cesáreas es el mas bajo del mundo 4%. Igualmente su tasa de complicaciones maternas y del recién nacido son mínimas.
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